Semana Mundial de la Lactancia Materna: mi experiencia

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A propósito de la Semana Mundial de la Lactancia Materna os voy contar mi experiencia con ella y el balance que hago: En mi entorno nunca he visto a ninguna madre dar el pecho. Quizás tenga algún pequeño recuerdo pero creo que más dibujado por las veces que he preguntado por sus experiencias. Aún así, cuando me quedé embarazada ya sabía que yo sí quería hacerlo. Recordaba las conversaciones años antes con una amiga matrona de los beneficios que tiene y además sabía que contaba con el completo apoyo de mi compañero.

Los meses de embarazo iban transcurriendo lentos y dulces, con mucho tiempo para leer e informarme de todo. Pude ver videos de recién nacidos buscando solos el pezón de sus madres y leer relatos de mamás no biológicas que se estimularon hasta tener leche mientras esperaban la llegada de sus hijo/as adoptivo/as, de otras mamás que dejaron de dar el pecho y con mucho empeño consiguieron relactar. Y pensé: ¡si ellas pueden, yo también!

En mi necesidad por hablar de todo lo que haríamos con nuestra bebé, la forma de criarla que queríamos, las ventajas del colecho, de coger en brazos, de cuidarla en casa sin guarderías, aparecía la de mi decisión de darle el pecho hasta por lo menos los dos años. Y muchas veces me encontré con comentarios que si no bien eran malintencionados, no eran de mucho apoyo. Del tipo “no te obsesiones con el tema, muchas madres no tienen leche y no pasa nada si tienes que darles biberón”.

Cuando llegó el momento en que nuestra hija estuvo con nosotros tenía claras algunas cosas como que no era bueno darle biberón al principio si quería que triunfara la lactancia materna, que era muy bueno y necesario dar la teta por la noche para garantizar la producción de prolactina… pero la práctica era otra, y lo primero que hizo una enfermera cuando le consulté cómo colocarla fue decirme que comprara pezoneras. La primera noche en el hospital le di como pude, siempre con la duda de si quedaría con hambre al día siguiente compramos pezoneras… No puedo decir que con ellas me fuera mal, sacamos adelante la lactancia, pero no tiene que ver con el contacto directo.

Por suerte la enfermera que nos atendió en la primera visita a la pediatra me enseñó a colocarla, algo que no había hecho ningún profesional en el hospital, y me contó más entresijos sobre la duración de las tomas y la composición de la leche. Aún así en casa seguía haciendo el agarre mal y a mi me salían grietas por lo que volvía a utilizar las pezoneras para que se curasen. En definitiva, llegó un momento en que dejé de intentarlo y ya siempre usaba pezoneras. Hasta que más o menos a los cinco meses probé a quitarlas. Mi hija ya nunca más las quiso, ya no me hacía daño, las tomas eran mucho más cortas sin ellas y notaba que tragaba más cantidad. Me sentí superfeliz, afortunadísima de haber  llegado hasta allí.

La lactancia continua hasta hoy. Con sus respectivas crisis del crecimiento, mordiscos, tirones, sintonizamientos de pezón, agitamiento por mi parte… Pero con todos esos momentos de conexión, la paz de tener a tu hija contigo calmando su sed y hambre, temores, llantos y dolores, las alegrías que también viene a compartir. Algunos cómicos, al ver la cara que la gente ponía mientras caminábamos con ella tomando teta. Me siento más empoderada, ajena a críticas sin fundamento, fuerte para contestar cuando siento que tengo que hacerlo.

La verdad, me habría gustado tener a alguien cerca que me hubiera asesorado, no haber usado nunca pezoneras. Pero también tuve toda la ayuda del mundo de mi compañero, que me ayudaba a colocar a nuestra bebé veinte veces por la noche y veinte por el día, que lavaba las pezoneras, que me traía agua siempre que me daba sed, preparaba desayunos…

Mi historia sigue, en unos meses os volveré a contar mi nueva experiencia de lactancia y cómo continua con nuestra hija mayor. Pero para terminar hoy quiero hacer una mención especial:

A todas esas valientes a las que le dijeron que tenían poca leche, que se acababa, que su leche no alimentaba lo suficiente, que se le iban a caer los dientes, que las usaban como chupetes… Y aún así les han dado la teta a sus hijo/as! ¡Otro para las que les calaron hondo esos mensajes pero aún así lo intentaron!

Ojalá llegue el día en que desaparezcan los mitos. Creo que tener a otras mamás (y papás) que están pasando por etapas parecidas a las tuyas, aún siendo diversas las formas de criar, es fundamental para sentir que te comprenden. Compartir experiencias sirve para ambas partes: quien cuenta y quien escucha.

¿Cómo fue vuesta experiencia? ¿Os gustaría compartirla?

Escrito por

Detrás de MamaJuana Banana está Ester López-Turrillo, Psicóloga terapeuta experta en crianza, con una amplia formación en perspectiva de género y feminismo, y experiencia laboral en el mundo de la infancia. Pero sobre todo, sobre todo... soy mamá de dos niñas, que me aportan el mayor de mis aprendizajes, con las que crezco personalmente cada día. La crianza con apego es mi estilo de vida, todo un reto porque implica vivir despacio en los tiempos que corren, respetar el ritmo que mis hijas marcan adaptándolo a mis rutinas. ¿Os suena? La crianza de los/as hijos/as aunque preciosa, no es sencilla. Nos enfrentamos a retos continuos y situaciones que nos ponen a prueba, a diario, continuamente. Y como mamá (o papá) no nos encontramos siempre con los recursos necesarios para afrontarlos. Por eso, déjame ayudarte. Además, como acompañante a la maternidad, estaré contigo en cualquier momento del maravilloso proceso de crear vida: preconcepción, embarazo, parto, postparto. Siempre desde el respeto a tus propias decisiones, con confianza, comprensión, sin juicios. Mi misión es proporcionarte información; acompañarte en la búsqueda de la confianza en ti misma, de tu autoestima; trabajar la relación de pareja; hacer de tu proceso un momento brillante, para que lo vivas de manera consciente, aquí y ahora; trabajar los cambios que se producen en la  pareja y/o familia ¿Conoces Método NACES? También lo aplico. Es un método basado en el hypnobirthing que consiste en prepararte para dar a luz trabajando desde el inconsciente, de tal manera que cuando llegue el momento tu cerebro identifique que ya lo has experimentado y recuerde que tú, que tu cuerpo y tu esencia estáis preparados y sabéis hacerlo. Además de empoderarte para el parto también aumentará la complicidad con tu pareja o acompañante si así lo decides. Podemos hacer sesiones individuales presenciales u online, sesiones grupales e incluso el día del alumbramiento. Los cambios forman parte de mi vida, lo que me hace crecer continuamente. Actualmente me encuentro en Ciudad Real, donde podemos vernos en persona si te interesa. Pero siempre, siempre, siempre puedes contar conmigo a través de las redes. Así, desde la intimidad de tu casa, o a través del smartphone podemos contactar, resolver dudas, trabajar juntas/os, conectar. Bien por videoconferencia, a través del correo electrónico o incluso a través de una llamada de teléfono. Escríbeme a [email protected]

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