Mi cuerpo ha cambiado después del embarazo. Una oportunidad para empoderarte.

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La bloguera de moda Olivia White muestra su cuerpo tras el parto

Quiero hablar de cómo mi cuerpo cambió durante y después del primer embarazo, de mi mente ya os hablo con frecuencia. Para mí, junto con el ajuste en la pareja y el puerperio, es el tercer gran tabú. Nadie me habló de la transformación de mi cuerpo, quizá porque es algo evidente que yo no quise asimilar durante el proceso, quizá porque no presté atención o porque tenía mucha confianza en mi genética, fuere como fuere mi cuerpo ya no es el mismo.

Acostumbrada a pesar entre los 42 y los 45kg, con poco más de 1’50m, mi cuerpo había sufrido pocas transformaciones hasta entonces: alguna estría poco evidente y alguna otra mala decisión a la hora de ir a la peluquería. Nada más.

Me llevé el primer sustito en mi noche de bodas. Como ya os he contado en alguna otra ocasión estaba en Argentina cuando me quedé embarazada y en la casa donde vivíamos a penas teníamos los muebles justos, ni sofá, ni sillones, ni espejo de cuerpo entero. Iban pasando las semanas y yo solo me intuía el cuerpo en las fotos que me sacaban y en el reflejo de los cristales. Cuando la noche de bodas, ya casi de tres meses, me pude ver desnuda ante un espejo entré en shock. La barriga no era muy evidente pero había comenzado a ensanchar, aquel ya no era mi cuerpo.

Aún así me lo tomé con sentido del humor y cuando llegué a España, con un hambre voraz, me lo comí todo. Y cuando digo todo, me refiero a TODO, incluso alimentos que nunca antes me habían gustado. Como ya me iba viendo aumentar progresivamente no era muy consciente del volumen que iba adquiriendo. Era tan feliz que lo demás no importaba. Me sentía a gusto conmigo misma, querida y deseada por mi compañero. Una de las etapas más bonitas de mi vida.

Cuando ya había engordado 25kg dejé de pesarme, bastante antes de la fecha de parto prevista. Pero tenía una confianza absoluta en el cambio de mi cuerpo. Recuerdo que pensaba: “esto es retención de líquidos, los perderé enseguida”. Mi sorpresa llegó cuando después de alumbrar quise meterme en un mini-camisón con puntilla que me embutía.

Las semanas (meses) pasaban y yo tenía cinco tallas más de lo que acostumbraba encima, mi barriga colgaba, los muslos chocaban entre sí, las tetas estallaban, el pelo empezó a perder brillo y las pestañas se me partieron. Toda una metamorfosis.

Y es que el problema no era solo que no esperaba quedar así, lo normal para haber engordado tanto, el problema es la relación que había tenido con mi cuerpo hasta entonces. El papel primordial que le había dado en mi vida, para relacionarme conmigo misma en cuestiones de autoestima y con el mundo que me rodea.

Gail Dines decía:

“Si el día de mañana las mujeres despertaran convencidas de que les gusta su cuerpo ¿te imaginas cuántas empresas quebrarían?”

Es que, especialmente a las mujeres, se nos enseña a que una de las principales metas en la vida es gustar, estar guapa, ser deseables, ¡para las demás personas! Pero esto se consigue siguiendo un único modelo. Sí, para nosotras que somos diversas solo uno:

-Utiliza una talla 36, da igual tu altura. Da igual que la misma talla varíe de medida de una tienda a otra: 36 o menos es lo ideal.

-Pelo largo y con volumen. Manténlo siempre limpio y como recién salido de un anuncio. Ponte las mascarilla un buen rato, después sérum y protector de calor, que vas a estar un buen rato con el secador y/o la plancha.

-Piernas esbeltas: no celulitis, no estrías, no varices. Y aprende a usar el largo ideal de la falda, no te vayan a calificar de buscona o de mojigata. Confieso que nunca lo he encontrado.

-Maquíllate, no vayas a dejar a la vista ese par de granos que te han salido.

-Depílate: cejas, bigote, axilas, piernas, ingles (si puede ser el pubis mejor que mejor).

-Siempre a la moda, gasta tus ahorros en la nueva colección de zara que, por cierto, se va renovando cada dos semanas.

Acompañando a todos estos rituales por fuera, vienen las actitudes que deberían tener una “buena mujer”, como ser complaciente, no tomar la iniciativa a la hora de encontrar pareja, resistirte lo justo cuando quieran ligar contigo, no ser demasiado lideresa entre el grupo, ser “femenina”, ser dulce…

Por cierto, ¿sabéis lo que es la tasa rosa? Es que, en el mercado, los productos destinados específicamente a mujeres suelen ser unos céntimos más caros que los de los hombres. Por ejemplo, las cuchillas de afeitar, los desodorantes, incluso los chocolates con el envoltorio rosa con princesas… Luego existen ciertos servicios que también son más caros aprovechando estos mandatos de “siempre perfecta”: la peluquería, la tintorería, el maquillaje, el uso de más productos de cosmética… que terminan haciendo que las mujeres gastemos más dinero a final de mes, ¡y eso que ya de media cobramos un salario inferior al de los hombres. En mi facebook podéis ver un video cortito en el que se ve muy claro esto de la tasa rosa, comparando los productos que usan hombres y mujeres desde que se levantan hasta que salen de casa.

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Brecha Salarial en España, datos sacados del INE

Volviendo al tema del cambio del cuerpo, yo cumplía casi todas las rutinas que os he enumerado, les dedicaba mucho tiempo y esfuerzo. El espacio que ocupaban en mis pensamientos se lo restaban a otras prioridades, a otras reflexiones más importantes. Cuando tuve a mi hija todo eso tuvo que transformarse bruscamente, en primer lugar porque mi cuerpo era otro y tenía que aceptarlo, en segundo lugar porque todo ese tiempo quería dedicárselo a mi bebé. Para mí ya no tenía sentido perder 15 minutos maquillándome cuando cada hora de esa personita en sus primeros meses suponían un avance que yo no quería perderme.

Así fueron pasando los días: yo no me maquillaba, ni me compraba más ropa que la imprescindible, mi cuerpo se iba reduciendo y me iban saliendo algunas estrías, también tengo celulitis. La piel no ha vuelto a ser tan tersa, ni la cintura tan estrecha. Necesité entre nueve meses y un año para pesar lo mismo, y parecerme a la de antes, pero también para ir superando inseguridades. Afortunadamente ya no soy esa chica, ahora soy mejor. Me siento fuerte y empoderada.

Ahora la única aprobación que necesito es la mía, y sé que quien me quiera debe aceptarme por mi personalidad y mis cualidades de personalidad. Sigo depilándome (aunque si algún día no tengo ganas no me avergüenzo), me maquillo cuando me apetece, a penas voy a la peluquería y he dejado crecer mi color original…

Lo mío ha sido una terapia de exposición, que en psicología se usa para tratar la ansiedad excesiva y consiste en exponerse a aquello que se teme. Tuve que seguir con mi vida, ponerme bikini, salir a la calle todos los días. Lo superé, aprendí a quererme por mí y por mi hija. Quiero que sepa que el cuerpo hay que cuidarlo, comer sano, hacer ejercicio porque es “la máquina” que te lleva a todos lados y porque un estilo de vida saludable afecta directamente a un estado mental saludable (y viceversa), no para gustar a otros.

Lola Vendetta lo explica perfectamente en esta ilustración en la que cita a Naomi Wolf

Lola Vendetta Naomi Wolf
Ilustración de Lola Vendetta 

Existe una gran presión para recuperar la figura, y lo podemos observar en las actrices o celebrities que en pocas semanas lucen el mismo tipo que antes, incluso se jactan de ello en programas de gran audencia a los que vuelven a trabajar a los pocos días de parir. Afortunadamente también existen ejemplos que muestran la realidad tal cual, como es el caso de Tania Llasera, o la bloguera de moda Olivia White que mostraron al mundo su cuerpo postparto como reivindicación.

También han surgido movimientos desde distintos colectivos que han llevado a cabo iniciativas para normalizar y visibilizar el cuerpo de las mujeres que acaban de dar a luz. Tal es el caso de las cientos de fotos que se publicaron en twitter tras el hastag mombod#, o LoveYourLines# que se ha convertido en una web de motivación para que las mujeres se muestren tal y como son.

Me gustaría terminar con una reflexión para todas vosotras que quizás estáis atravesando por algo parecido:

Quiérete, ama cada poro de tu piel y cada marca de tu cuerpo, porque te enseñan que estás viva y sigues creciendo, porque cada una te ha dejado un aprendizaje. Quiérete porque cómo te sientas hoy va a influir en cómo tu cuerpo se vea mañana. Si tienes estrías: enhorabuena, ahora eres una tigresa.

Escrito por

Detrás de MamaJuana Banana está Ester López-Turrillo, Psicóloga terapeuta experta en crianza, con una amplia formación en perspectiva de género y feminismo, y experiencia laboral en el mundo de la infancia. Pero sobre todo, sobre todo... soy mamá de dos niñas, que me aportan el mayor de mis aprendizajes, con las que crezco personalmente cada día. La crianza con apego es mi estilo de vida, todo un reto porque implica vivir despacio en los tiempos que corren, respetar el ritmo que mis hijas marcan adaptándolo a mis rutinas. ¿Os suena? La crianza de los/as hijos/as aunque preciosa, no es sencilla. Nos enfrentamos a retos continuos y situaciones que nos ponen a prueba, a diario, continuamente. Y como mamá (o papá) no nos encontramos siempre con los recursos necesarios para afrontarlos. Por eso, déjame ayudarte. Además, como acompañante a la maternidad, estaré contigo en cualquier momento del maravilloso proceso de crear vida: preconcepción, embarazo, parto, postparto. Siempre desde el respeto a tus propias decisiones, con confianza, comprensión, sin juicios. Mi misión es proporcionarte información; acompañarte en la búsqueda de la confianza en ti misma, de tu autoestima; trabajar la relación de pareja; hacer de tu proceso un momento brillante, para que lo vivas de manera consciente, aquí y ahora; trabajar los cambios que se producen en la  pareja y/o familia ¿Conoces Método NACES? También lo aplico. Es un método basado en el hypnobirthing que consiste en prepararte para dar a luz trabajando desde el inconsciente, de tal manera que cuando llegue el momento tu cerebro identifique que ya lo has experimentado y recuerde que tú, que tu cuerpo y tu esencia estáis preparados y sabéis hacerlo. Además de empoderarte para el parto también aumentará la complicidad con tu pareja o acompañante si así lo decides. Podemos hacer sesiones individuales presenciales u online, sesiones grupales e incluso el día del alumbramiento. Los cambios forman parte de mi vida, lo que me hace crecer continuamente. Actualmente me encuentro en Ciudad Real, donde podemos vernos en persona si te interesa. Pero siempre, siempre, siempre puedes contar conmigo a través de las redes. Así, desde la intimidad de tu casa, o a través del smartphone podemos contactar, resolver dudas, trabajar juntas/os, conectar. Bien por videoconferencia, a través del correo electrónico o incluso a través de una llamada de teléfono. Escríbeme a [email protected]

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