Teoría del apego de Bowlby

Está muy extendido el término “apego” en el ámbito de la crianza, pero realmente sabemos ¿qué es el apego? Aunque su origen se lo debemos a la etología (ciencia que estudia el comportamiento animal) es en la Psicología dónde encontramos la teoría que formuló John Bowlby a finales de la década de los 50.

La teoría del apego seguro e inseguro ha ido evolucionando desde entonces y ha seguido investigándose hasta tal punto que más de medio siglo después sigue siendo válida y un punto de referencia para estudiar la relación entre progenitores (o cuidadores principales) y bebés.

Ahora sí, podríamos definir el apego como el vínculo emocional que un/a bebé establece con sus padres creando una relación continua de calidez y seguridad, y que da como resultado una sensación de satisfacción, de bienestar por ambas partes. Para ello es fundamental la respuesta de la madre, padre o figura principal de apego ante las demandas y patrones de conducta de el/la bebé (llanto, sonrisas, balbuceos…).

Tipos de apego

La salud mental a corto, medio y largo plazo de niños y niñas depende del tipo de apego que se establezca.

Mary Ainsworth, unos años después de que Bowlby formulara su teoría, encontró tres tipos de patrones al observar la relación entre madres e hijos/as en una tribu de Uganda.

-niños y niñas de apego seguro que a penas rompían en llanto y en presencia de la madre exploraban alegremente el entorno.

-niños y niñas de apego inseguro, que lloraban con frecuencia, incluso cuando estaban en contacto directo con sus respectivas madres;

-niños y niñas que parecían no mostrar apego ni conductas diferenciales hacia sus madres.

Más tarde, la investigadora confirmó sus observaciones sobre la teoría del apego seguro a través de una situación experimental en la que se registraban las conductas de exploración de lo/as bebés cuando estaban en una habitación a solas con sus madres, cuando estaban con sus madres y entraba una persona desconocida, cuando les dejaban solos/as y cuando les dejaban a solas con la persona extraña.

Niños y niñas de apego seguro exploraban la habitación en presencia de su madre, pero cuando la madre salía de la habitación su conducta exploratoria disminuía y se mostraban claramente afectados. Cuando volvían las recibían con alegría, buscaban su contacto y continuaban explorando. Cuando estaban ambos en presencia de la persona extraña las conductas de exploración seguían dándose.

En sus casas las mamás se mostraban atentas a las necesidades y demandas, y los/as bebés a penas lloraban.

Niños y niñas de apego inseguro-evitativo exploraban la sala pero sin buscar nunca contacto o aprobación de sus madres, tampoco cambiaban su conducta cuando entraba la persona extraña, y cuando la mamá salía y entraba se mostraba indiferente, incluso rechazando su contacto.

En sus casas las madres se mostraban indiferentes o rechazantes a las peticiones de su hijo/a y estos/as inseguros ante la proximidad y ausencia de ellas.

Niños y niñas de apego inseguro-ambivalente lo pasaban mal cuando sus mamás se iban y cuando volvían no sabían si enfadarse, rechazarlas, acercarse o pedir contacto. Cuando se quedaban a solas con la persona desconocida mostraban mucha preocupación y dejaban de explorar.

En sus casas sus mamás se mostraban a veces cálidas y respondían inmeditamente y otras veces frías e insensibles. Su comportamiento dependía del nivel de estrés que tuvieran.

Conclusiones

El comportamiento de la madre, padre o figura de apego principal (cuidador/a) hacia las peticiones del/la bebé es clave en el desarrollo de su seguridad, autoestima, aprendizaje y autonomía.

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Se suele decir que se malcría a los niños y niñas a los/as cuales se atienden sus demandas, se les coge en brazos, se le calman los llantos inmediatamente, se responde a sus llamadas, se les acuna, se frenan sus rabietas… Pues bien, la evidencia científica es bien clara en este sentido, desde hace ya 60 décadas que se probó su validez (además en distintas culturas del mundo): Atender a los/as bebés desde el inicio de sus vidas es garantizar su salud mental y buen desarrollo de su personalidad.

¿Qué pasa con los/as niños/as de apego inseguro-evitativo?

Lo que ocurre es que se les deja llorar, probablemente con buena intención, pensando que así se ayuda a su autonomía pero se consigue todo lo contrario. Estos son los/as típicos/as niños/as a los quienes se cataloga como “buenos/as” puesto que no lloran cuando su figura de apego se marcha. La realidad es otra, no se lamentan porque han aprendido que no pueden contar con ella, por ello muestran rechazo cuando se produce el reencuentro. Según Ainsworth negarían su necesidad de afecto para evitar frustrarse.

¿Qué situación viven los/as niños/as de apego seguro-ambivalente?

Es la evidencia clara de cómo afecta el estrés de mamás y papás en la relación con sus hijos/as y por ende en sus emociones y comportamientos. Así, se muestran unas veces cariñosos y otras distantes. Además otros estudios han encontrado que este tipo de figura de apego tiende a interferir en las conductas exploratorias provocando una mayor dependencia de sus hijos/as hacia ellas. Hay incluso quien propone que es una estrategia inconsciente para aumentar su cercanía.

Y para terminar por hoy…

Me parece importante señalar la apreciación de la profesora de medicina María Eugenia Moneta cuando habla de la enorme plasticidad en el cerebro de los/as bebés desde el nacimiento hasta los 3 años, es decir, la capacidad de establecer conexiones neuronales y, simplificando, de aprender.

Si desarrollamos con nuestros hijos e hijas un apego seguro estaremos favoreciendo las conductas exploratorias y ofreciendo la oportunidad de realizar aprendizajes, la oportunidad desarrollar cualidades y habilidades que solo en esa etapa podrán darse.

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  3. […] hablamos en otro post anterior de la definición y conceptualización de apego seguro e inseguro de Bowlby y esta vamos a seguir profundizando pero desde un enfoque más práctico. Veremos […]

  4. […] Asimismo, el contacto, la tranquilidad, procurar que esa oxitocina fluya y evitar el cortisol (la hormona del estrés) en tu bebé es sembrar las bases para el apego seguro (puedes leer más aquí). […]

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