Por qué llamar a los genitales de los niños y niñas por su nombre

Llamar a cada cosa por su nombre es darle valor y reconocimiento. Hasta hace poco tiempo hablar de genitales daba pudor. En algunos sectores sigue siendo así, sin embargo hay que reconocer que la sexualidad forma parte de nuestras vidas. Si quieres saber por qué es importante que cada niña y niño sepa llamar a los genitales por su nombre, tienes que acompañarme en esta interesante lectura.

Y, oye, no es ninguna tontería afirmar que da más vergüenza utilizar la palabra vulva que la palabra pene. ¿Por qué? Porque en las mujeres se ha reprimido aún más todo lo relacionado con la sexualidad.

A ver, ¿alguna más en la sala que cuando era pequeña pensaba que solo tenía dos “agujeritos”? El del pipí y el de la caca. Lola Vendetta lo ilustra genial. Otra gran pregunta: ¿Cómo se llaman los genitales externos femeninos? Ay, ay… que mucha gente le llama vagina cuando su nombre es vulva.

a cada cosa por su nombre genitales niños

Lola Vendetta

A medida que van creciendo, los/as niños/as van aprendiendo las distintas partes del cuerpo. Nos encargamos de enseñárselo. Señalamos un ojo y automáticamente decimos: O-JO. Pero no hacemos lo mismo con los genitales, fomentando inconscientemente la idea de que es una parte prohibida o de la cual avergonzarse

He hablado con Rebeca López Marco, psicóloga, sexóloga y mamá de dos criaturas a las que acompaña en su escuela en casa. Como experta en el tema opina que el origen de los apelativos a los genitales provienen del pudor y de la costumbre a escuchar esos términos.

Ella propone respetar ese pudor y aclarar que los apelativos no son sus verdaderos nombres, aunque los llamemos así. Identifica este como un buen momento para abrir debate sobre por qué nos cuesta tanto usar su nombre y les ponemos “motes” que, a veces, pueden ser cariñosos pero muchas otras también implican algo peyorativo.

En palabras de Rebeca López, @mimamasexologa en instagram: “Es un buen momento también para entablar un diálogo en el que podamos explicar por qué nos cuesta tanto llamarlo vulva o pene“.

A continuación te explico algunos de los motivos por los que creo que es importante que, al menos, los niños y niñas sean conscientes del verdadero nombre de los genitales.

Llamar los genitales de los niños y niñas por su nombre es una herramienta contra el abuso sexual.

El motivo fundamental de mi insistencia en llamar a cada cosa por su nombre es que haciéndolo ayudamos a prevenir el abuso sexual o por lo menos a identificarlo:

-Poder hablar de sus genitales sin vergüenza puede llegar a disuadir a la persona que intenta abusar, porque sabrán que podrá contar lo sucedido con más detalles.

-Si no sienten que es algo de lo que avergonzarse, es más probable que lo cuenten a una persona adulta en quien confíen.

-Si se produce una situación de abuso sexual infantil, la persona adulta de confianza puede identificar sin problemas la situación.

-Si se produce abuso infantil, cuando se realice la denuncia, quedará más claro cuando se realice el peritaje judicial.

Nombrar adecuadamente los genitales a los niños y niñas es importante para adquirir nociones de cuidado.

Es parte importante de una adecuada educación sexual en la primera infancia que sepan identificar con sus nombres la vulva y el pene y los testículos. Al hacerlo así le estamos dando la misma importancia que a cualquier otra parte del cuerpo, y nos permite generar nociones de autocuidado e higiene.

Llamar a los genitales por su nombre cuando hablamos con los niños y niñas genera confianza para que puedan seguir preguntándonos.

Hablar de los genitales sin tabú, sin reparo, expresando cuál es su nombre correcto, propicia el ambiente correcto para que acudan a nosotros si necesitan más información. Aunque lo más seguro es que, haciéndolo de esta forma, esa información irá surgiendo de forma progresiva.

Es muy recurrente en el cine encontrarnos con la escena de “La Conversación”. Lo ideal sería poder hablar de los genitales y su función libremente, incorporándolo en el día a día. Poder hablar de privacidad, de placer, de su función, de higiene, del momento y el lugar, de consentimiento…

Llamar a cada cosa por su nombre ayudará a identificar las dolencias más claramente.

Poder hablar apropiadamente de sus genitales, sin vergüenza, hace más fácil el diagnóstico médico. Además los adultos podemos acudir antes a buscar ayuda profesional.

Cuando hablé con la sexóloga Rebeca López, me abrió los ojos del cariz que últimamente está tomando la Educación Sexual. Parece que se pone el énfasis en el miedo.

Ella considera que la educación sexual se realiza siempre y no es algo que quede relegado a los profesionales.

Quien realmente está haciendo educación sexual de manera permanente es la familia.

Rebeca López Marco, sexóloga.

Define la educación sexual como: “la educación de los sexos, y si me apuras, de los sexos en relación”.

Desde su perspectiva, una sexualidad saludable, unas relaciones saludables… tienen que ver con una aceptación de quién yo soy y, para eso, tiene que haber un autoconocimiento. Este autoconocimiento es necesario para el desarrollo de niños y niñas, que debe ser sano, pero también feliz y libre.

Todo este proceso de conocerse y aceptarse va unido a la conciencia de ser niño o niña, mejor dicho, de ser el niño y la niña que yo soy: única y único. Y es que no hay un solo modo de ser hombre o ser mujer.

Termina con esta reflexión: “Sabiendo esto, ¿No es más fácil crecer en libertad, escuchando los propios deseos?”

Y yo, abro debate, ¿tú llamas a los genitales de los niños y las niñas por su nombre correcto o alternas con apodos?

¡Compártelo!

Categorías: Blog

Deja tu comentario

Tu correo electónico no será publicado. Los campos obligatorios estan marcados con un *