Maternidad y soledad

Maternidad y soledad son términos que a priori parecen opuestos. Sin embargo el sentimiento de soledad es recurrente en muchas madres. No es poco común encontrar estas sensaciones en el embarazo, el posparto o la crianza.

Ser madre y sentirse sola. ¿Quién te lo iba a decir? Tú, que siempre había escuchado: “Eres madre, ahora nunca jamás estarás sola”. Pero la soledad poco tiene que ver con la compañía, sino más bien con el acompañamiento.

De ese saberse acompañada surge mi proyecto de acompañamiento a la maternidad. Porque es un sentimiento que irremediablemente nos une a las madres de esta sociedad occidental.

El origen de la soledad de la maternidad

Vivimos en una sociedad que tiende al individualismo, sin embargo esto no siempre ha sido así. Hace tan solo unas décadas la relación de la familia nuclear con el resto de su entorno era fluida, de plena confianza.

Las vecinas entraban y salían de las casas ajenas como si fueran la propia. En los pueblos las puertas permanecían abiertas. Niñas y niños pasábamos la tarde en la calle o en casa de nuestro/ mejor amigo/a. Las abuelas ayudaban a sacar la casa adelante.

Pero hoy en día las abuelas aún no se han jubilado, y las que lo han hecho deberían disfrutar de su momento. Aún así los/as pensionistas son el sostén de cuidados y económico de muchas familias en España.

O puede que estés sola, y no tengas familia. Puede que vivas en una ciudad o en un país diferente. Puede que suceda que tienes una red de apoyo que no te apoya.

Explico mejor esta última noción: hay familias nucleares que son el eslabón de una familia mayor. Muchos hermanos, primos que son como hermanos, madres, padres, abuelos y suegros… Todos ellos con opiniones de todos los gustos y muchas verdades absolutas que intentan adoptar un papel protagonista que no les pertenece.

Y en estos casos se termina por elegir la soledad. No por gusto, sino porque no queda otra opción. Por eso hay madres que se sienten solas aunque tienen mucha familia.

La soledad de la maternidad en la crianza

Y de repente aparece la soledad en la crianza con madres que tiene que adaptarse a jornadas laborales tripes. Que hacen malabares para llegar a todo. Madres exhaustas que se enfrentan a las trabas del trabajo por cuenta ajena o a la difícil misión de emprender.

O la soledad en la crianza de quienes han decidido aparcar su vida laboral momentáneamente para cuidar a sus bebés.

No se puede criar en soledad. Al menos no durante un tiempo prolongado. Encontrar la compañía apropiada de personas adultas con las que expresarse, desahogarse, es importante para la salud mental. Tienes que cuidarte para cuidar. Y mantener contacto humano es un supercuidado, comadre.

Somos seres sociales que necesitamos establecer relaciones de cooperación entre nosotros. Y, aunque los niños y niñas sean una compañía de primera, necesitamos ser partícipes de otras relaciones.

En su tiempo y en su medida, según lo vayamos sintiendo. En otro post hablaba de el instinto de protección que te impide alejarte de tu bebé. Hoy es el caso contrario: la soledad en los cuidados que no se elige.

La soledad de la maternidad tiene un mejor amigo: el cansancio materno

El puerperio o posparto es una etapa abrupta en la que se mezcla el dulce elixir del amor por tu criatura con un cansancio extremo. Quizás sea la etapa en la que se hace más evidente el cansancio materno. Pero se sobrevive. Y te haces fuerte. ¡Ya nadie te puede parar! ¿O sí?

Déjame que te diga que sí. La soledad de nuevo te puede echar el freno. Porque inevitablemente te arrastrará hacia el agotamiento físico y mental.

maternidad y soledad

En mi caso no fue la soledad de la madre primeriza la que me agotó. Fue la soledad en un pueblo en el que no conocía a nadie con dos hijas y unas expectativas de mayor tiempo para mí que no se cumplían. Su papá salía a trabajar todo el día y yo me encontré con una combinación abrumadora: soledad, cansancio y frustración. Afortunadamente la solución vino rápido en forma de mudanza. Pero hay otra solución que no implica tanta logística y que te explico a continuación.

La solución a la soledad de la maternidad: la tribu.

El fin de la soledad de la maternidad viene cuando encuentras tribu: otras madres, o familias que como tú atraviesan etapas fantásticas y otras no tan buenas. Viene de la mano de otras mujeres que te entienden, saben, porque se encuentran en tus circunstancias.

La definición de tribu de madres la podemos encontrar en este post de Estímulos Maternales en el que nos cuentan como son testigos del origen de los grupos de madres o grupos de crianza.

Sentirse entendida, sin juicios es una de las premisas fundamentales de las tribus de madres. Tener a alguien a tu lado cuando las dudas te asaltan o la culpa te come hace que empieces a relativizar. De repente en tu cara se dibuja una sonrisa. La sonrisa de quien se sabe cómplice.

¿Dónde puedes encontrar tu tribu de madres?

Allá donde se realicen actividades relacionadas con la maternidad o los niños:

  • Preparación al nacimiento.
  • Grupos de lactancia.
  • Actividades para embarazadas, para madres con bebés o madres con niños/as.
  • En la escuela infantil o colegio.
  • Círculos de maternidad, bien durante el embarazo o bien durante la crianza. Puedes saber más sobre círculos de maternidad en Málaga aquí.

¿En qué etapa sentiste que maternidad y soledad no eran términos opuestos? ¿Cómo te sentiste mejor?

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