Carta a mis hijas en el día de la mujer

Para cuando mis niñas sean adultas y puedan leer la carta que les escribo en el día de la mujer, ya se habrán dado cuenta de la desigualdad de la que partimos. Ojalá, ojalá sea verdad eso de que: The future is female.

Ojalá el futuro sea de las mujeres. Ojalá un futuro próximo que ellas lleguen a vivir.

Aunque es una carta para las mías, es lo que deseo para cada hija, cada niña, cada mujer, en singular.

Hija adorada:

El futuro es vuestro, el presente también. Nadie ha dicho que fuera fácil, pero tampoco que sea imposible.

Decir que empiezas con las mismas ventajas que tus pares niños sería faltar a la verdad. Desde que nacéis tenéis toda una gama de colores asignados, una manera de vestir, de comportaos… A los tres años ya te habrás impregnado de ello. Se consciente que no es la única opción.

El color negro es bonito, el marrón, el amarillo… Cualquiera. Las faldas molan y los pantalones te protegen las rodillas de arañazos. Puedes subir el Everest en tacones si quieres, pero vas a tardar más. Si aún así es lo que quieres: adelante.

Las matemáticas también son para las mujeres. Hay ingenieras, pilotas de avión, arquitectas y portavozas que luchan por los derechos sociales. A lo largo de la historia también las ha habido. Ellas, igual que tú, igual que ahora nosotras, han luchado mucho para tener su lugar.

Siempre ha habido mujeres grandes pero no aparecen en los libros de historia, ¿cierto? Os prometo que os las mostraré, estarán a vuestro alcance. Os enseñaré dónde encontrarlas. Clara Campoamor, María Zambrano, Gloria Fuertes, Juana I de Castilla, Margarita Salas, Ada Lovelace, Olympia de Gouges, Virgina Woolf…

Hay cientos de mujeres más que muchas personas de mi generación no sabrían nombrar. No es su responsabilidad. Al menos no exclusivamente. Os parecerá irónico pero aún se afirma que hay igualdad entre mujeres y hombres en un país, España, con una brecha salarial de casi el 23% y con 97 mujeres muertas por violencia machista en el pasado 2017 (datos obtenidos de Feminicidio.net).

Carta feminista a mis hijas en el día de la mujer

No hagas caso a quienes te digan que el mundo se divide en juegos de niños y juegos de niñas, en ropa de niños y ropa de niñas, en trabajos de hombres y trabajos de mujeres… La diversidad es preciosa. Ámala. Ámate.

Quiere tu cuerpo. Aceptadlo como es. No sobra nada. Tampoco falta. El cuerpo es bello. Las vaginas son bellas. Y la vulva. No hay dos vulvas iguales. Se consciente de tus genitales. Míralos. Date mucho cariño y se amables contigo mismas porque de eso va a depender el amor que recibas, el amor que puedes dar.

El largo de tu falda debes medirlo tú. Nadie puede juzgarte por él. Si duele no es amor. El amor te hace crecer. El cariño te alimenta el alma. Si tu instinto hace que se te salga el corazón del pecho y las lágrimas se agolpen en los ojos: vete. Huye si se te atragantan los gritos y de tu voz interior solo quedan aullidos. Los aullidos de los lobos llaman a la manada, eres tú pidiendo ayuda.

Se amable también con las otras mujeres. Apoyaos. Haced alianzas. Las mujeres somos buenas compañeras, fieles. No creas a quien diga que somos crueles entre nosotras. Porque no lo somos ni más ni menos que lo son ellos con las mujeres. No juzgues. No culpes. Abre los brazos. Tiende las manos. Disfruta de la amistad. Se sorora.

La menstruación no es asquerosa. La regla es parte de nuestro ser. Es sangre derramada sin dolor. Si duele, algo va mal. No vinimos a esta vida a sufrir. Revisa, indaga, a nivel fisiológico pero también a nivel psicológico y espiritual.

Por favor, llámala por un nombre amable porque no estás enferma, ni mala, ni indispuesta… Menstruación. Regla. Período. Luna. El óvulo que se rompe, puede que algún día de lugar a una vida nueva (si así lo decides). ¿A que visto de esa forma adquiere otro matiz?

Serás fértil unos poquitos días al mes. No es tu única responsabilidad el control de la natalidad. Aún se desconocen los efectos secundarios de los métodos anticonceptivos hormonales. Se cauta.

Nadie tiene derecho a juzgar tu vida sexual. Está bien si solo tienes una pareja. Está bien si tienes más. Está bien siempre que te respeten y respetes. Está bien si decides que quieres salir de heteronormatividad. No es no. Sí es sí. El silencio también es no.

Si decides tener ser madre procura tomar decisiones conscientemente, con convencimiento. Tu embarazo es tuyo, el nacimiento es tuyo y de tu bebé. El cuerpo es sabio, sabemos dar vida. El embarazo no es una enfermedad, tu organismo sabrá generar todo lo que necesitas si te encuentras en la situación de calma, de apoyo y seguridad propicias.

Puedes estudiar una carrera o salir a viajar, aunque te digan que las mujeres no pueden ir solas. Aunque os acompañen otras mujeres seguirán diciendo que estáis solas. Puedes hacer todo aquello que te propongas. Yo te apoyo. Vuela alto.

Los trabajos de cuidado son muy valiosos. A día de hoy los desempeñan las mujeres mayormente. También nosotras tenemos que elegir entre carrera profesional y conciliación familiar. Muchas de las que no renuncian ven cómo se enlentece el ascenso de su carrera. Las mujeres que ascienden a puestos de poder son siempre juzgadas por su estilo de liderazgo.

A estas alturas, hija mía, espero que cuando vuelvas a leer la carta en el día de la mujer estés empoderada y seas conscientes de vuestra fuerza y capacidades. Porque habrás estado recibiendo mensajes directos e indirectos convenciéndote de lo contrario. Porque todos los días son tuyos, nuestros, de las mujeres que sostenemos el mundo.

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